La Bramall Chair traslada la iconografía del deporte clásico al diseño de mobiliario de alta gama, tomando como referencia la construcción de los antiguos balones de cuero cosidos a mano.
La pieza se estructura sobre una base de acero tubular cromado con una geometría de líneas cruzadas que asegura la estabilidad estructural mientras proyecta una estética ligera y dinámica.
El elemento central es su núcleo de asiento, donde el tapizado en piel color coñac se despieza en paneles geométricos mediante costuras de precisión, replicando la técnica de ensamblaje de la pieza original. Esta fragmentación de la superficie no solo aporta una carga visual nostálgica y sofisticada, sino que permite una adaptación ergonómica superior al amoldarse al peso del usuario.
El resultado es una butaca lounge de fuerte presencia tectónica, donde el brillo industrial del chasis metálico contrasta con la calidez matérica de la piel envejecida, logrando un equilibrio entre memoria histórica y sobriedad contemporánea.


