Este Hotel en la Sierra de Segovia se concibe como una pieza arquitectónica integrada en el paisaje, donde la topografía, la luz y la materialidad definen el carácter del conjunto. El proyecto busca un equilibrio entre la sobriedad constructiva y la calidez de un refugio de montaña, combinando una estructura racional con una atmósfera tranquila y acogedora.
El edificio se adapta a la pendiente mediante una implantación escalonada, que genera distintos niveles de relación con el terreno y vistas abiertas hacia el entorno natural. Esta disposición permite que las zonas comunes —recepción, restaurante y salones— se sitúen en contacto directo con el exterior, mientras las habitaciones se orientan al sur, aprovechando la luz solar y las vistas hacia el valle.
El interior se organiza en torno a un gran eje longitudinal que articula los espacios públicos y privados, favoreciendo recorridos fluidos y una conexión constante con el paisaje. Grandes ventanales, patios y terrazas prolongan la experiencia interior hacia el exterior, difuminando los límites entre naturaleza y arquitectura.
El proyecto es, en esencia, una arquitectura silenciosa y contenida, que prioriza el confort, la luz y la integración en el entorno. Un edificio pensado para desaparecer parcialmente en el paisaje, ofreciendo una experiencia de calma, sencillez y arraigo al lugar.


